Manzanas de oro en diseños de plata

Manzanas de oro en diseños de plata


Flores: 08/03/81; 08/03/92

Prov. 25.11

El versículo es de difícil traducción por varias razones.

En primer lugar, muchos de los diccionarios bíblicos y comentarios dicen que la manzana estaba ausente en las tierras bíblicas salvo en lugares remotos donde la calidad de la fruta era pobre. Por lo tanto dicen algunos que no puede ser una referencia a la manzana a pesar del hecho de la traducción tradicional. Algunos comentaristas sugieren que puede ser una referencia al membrillo. NVI y algunas versiones católicas (BNP y BP) dicen “naranjas de oro”. Puede ser una referencia literal a la fruta o a una representación en oro de la fruta. 

En segundo lugar, el sentido preciso de la palabra traducida “figuras” en la frase “figuras de plata” es desconocido. BLA dice “engastes de plata”; RVA dice “adornos de plata”; NVI dice “incrustaciones de plata”; BP y BNP: “diseños de plata”. 

En tercer lugar la frase “como conviene” traduce un término hebreo desconocido cuya traducción se deriva de su uso en Proverbios 15.23: “El hombre se alegra con la respuesta de su boca; la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!” (RVR95) La segunda frase reproduce el sentido de Prov. 25.11. En lugar de “como conviene” en 25.11 otras versiones tienen “oportunamente” o “a su tiempo”.

A pesar de las dificultades en la traducción, el sentido parece claro. En la figura, algo de valor adquiere un valor superior por el marco que lo rodea. Así es la palabra a su tiempo, la palabra oportuna, la que conviene. 

Llama la atención una traducción católica: “Manzanas de oro en bandeja de plata: así son las palabras dichas a tiempo.” (CAB; así también HCSB) Es una figura coherente y vívida. 

Una palabra apropiada a la situación es como  manzanas de oro en una bandeja de plata. Les sugiero algunas ocasiones cuando nuestras palabras pueden ser como manzanas de oro en una bandeja de plata.

I. Palabras inoportunas

La importancia de las palabras: Mat. 12.34-37

Las palabras reflejan lo que somos.

Tendremos que dar cuenta de nuestras palabras.


El poder destructor de la lengua. Una y otra vez se recalca esto en los Salmos.


Sal. 52.2, 4 (DHH); 57.4; 64.3 (DHH); 140.3.


Palabras dañan, destruyen compañerismo, comunión, espíritu de familia. Necesitamos carteles que nos recuerdan que la lengua es un arma de fuego, que digan peligro, no disparen. La lengua puede convertirse en un arma destructora.

Creo que muchas veces nos descuidamos en este sentido. Es oportuno el consejo de Pablo en Fil. 2.14.

II. Palabras oportunas.

A. Para agradecer.

B. Para animar. 

Bernabé: Hijo de aliento.

Baskets, p. 6

C. Para dar testimonio

Is. 52.7Baskets, p. 9


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