ROMANOS 12 VI. La conducta diaria del hombre justificado (12:1-15:13) Parte V
B. Relaciones dentro del cuerpo de Cristo (12:3-8)
3a Digo, pues, a cada uno de vosotros, por la gracia que me ha sido dada, que nadie tenga más alto concepto de sí que el que deba tener. La partícula de transición lógica traducida “pues” indica que lo que sigue está relacionado con versículos 1 y 2. En todo lo demás de esta sección (12:1 a 15:13), el apóstol está exponiendo las implicaciones de versículos 1 y 2. La exhortación inmediata (versículos 3 al 8) está dirigida a cada miembro de la congregación. Pablo no está pensando en funcionarios, sino en todos los miembros de la iglesia. Al hablar de “la gracia que me ha sido dada”, se refiere a su apostolado y la autoridad que representa para dar instrucciones a los hermanos. DHH traduce, “Por el encargo que Dios me ha dado”. El mandato es de no estimarse más allá de lo que corresponde. Denney dice: “Todo hombre es para sí mismo la persona más importante en el mundo, y siempre se necesita mucha gracia para ver lo que son las demás personas y mantener un sentido de proporción moral”.
3b más bien, que piense con sensatez, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno. En lugar de sobrestimarse, cada uno debe pensar de sí mismo “con moderación” (DHH, NVI), “con buen juicio” (BLA). De la misma manera que no debe haber una sobrestimación de uno mismo, tampoco debe haber una subestimación. Más bien debe haber un reconocimiento justo de nuestra persona y de nuestras capacidades. Esta evaluación de nosotros mismos debe ser “conforme a la medida de fe” que Dios ha otorgado. Bruce indica que “fe” aquí tiene un sentido diferente al que tiene en los pasajes anteriores de Romanos. El sugiere que aquí significa “el poder espiritual dado a cada cristiano para cumplir su responsabilidad especial” y señala la expresión griega muy semejante (Es tan semejante que RVA traduce las dos expresiones de la misma manera.) en el versículo 6 que indica como debe ejercerse el ministerio de la profecía. El hecho de que es Dios quien reparte debe, por una parte, eliminar todo sentido de orgullo ya que no tenemos nada que no hemos recibido (1 Cor. 4:7), y, por otra parte, debe darnos un aprecio del valor de lo que hemos recibido ya que es precisamente Dios quien nos hace diferentes (1 Cor. 4:7).
Cranfield entiende la última frase del versículo de otra manera. Para él, la palabra traducida “medida” debe traducirse “norma” y “fe” significa el conjunto de verdades que creen los cristianos. El sentido de la oración entonces es que la norma para la evaluación de la vida es la fe, esto es, la verdad del evangelio que el cristiano ha creído. Aunque Cranfield puede defender los sentidos asignados a los términos “medida” y “fe”, parece más convincente la interpretación de Bruce en este contexto.
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