ROMANOS 12 VI. La conducta diaria del hombre justificado (12:1-15:13) Parte IX
11 no siendo perezosos en lo que requiere diligencia; siendo ardientes en espíritu, sirviendo al Señor. LPD relaciona las tres frases de este versículo: “Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor”. Otras relacionan las dos última frases, por ejemplo, NVI: “sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu”. Parece mejor tomar cada exhortación en forma independiente. BC, respetando el orden de las palabras en griego, traduce: “en la solicitud, no haraganes”. La palabra traducida “diligencia” en RVA es la misma que aparece en 12:8 para describir como el líder debe ejercer su don de liderazgo. El desafío al creyente de presentar toda la vida a Dios como un acto de culto (12:1-2), no permite la negligencia al descargar sus responsabilidades.
En la frase “siendo ardientes en espíritu” la palabra “espíritu” puede referirse al espíritu humano o al Espíritu Santo. La misma frase aparece en Hechos 18:25 para describir el fervor de Apolos donde parece evidente que se refiere al espíritu humano. RV coincide con RVA en entender aquí una referencia al espíritu humano (también DHH que traduce “con corazones fervientes”), pero NVI, como ya se notó, traduce “el fervor que da el Espíritu”. Tampoco hay consenso entre los comentaristas. Algunos de los que se inclinan por “espíritu” comentan que es el espíritu humano animado e inspirado por el Espíritu de Dios (Morris y Sanday y Headlam). El resultado final no es muy diferente. La palabra traducida “ardiente” se usaba para describir agua que hierve. BC traduce “en el espíritu, hirvientes”. Käsemann indica que según Apocalipsis 3:15 la tibieza es el peor de los pecados. Dice, “Si no hay fuego, no puede haber luz”. Tampoco puede haber calor.
La última frase, “sirviendo al Señor” es cuestionada por algunos porque su sentido parece tan general y su aplicación, tan evidente. De hecho, hay una variante del texto que dice “sirviendo el tiempo”; vale decir, que en lugar de kurios, “Señor”, tiene kairós, “tiempo”. De acuerdo a esta variante el sentido podría ser “aprovechando el tiempo” (comp. Ef. 5:16) o “hacer frente a las exigencias del tiempo” (lectura alternativa de la Nueva Versión Inglesa). Sin embargo, la lectura aceptada por RVA y todas las versiones es preferible. El término traducido “sirviendo” significa “servir como esclavo”. De modo que el objeto de la exhortación no es meramente insistir en el servicio al Señor, sino en describirlo como un servicio con compromiso pleno.
12 gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación, constantes en la oración. Gozo es una característica de la vida cristiana, pero el gozo del creyente no se debe a sus circunstancias sino a su segura esperanza futura (Ver Rom. 5:2-5 y 1 Ped. 1:3-9). La palabra “pacientes” en la segunda frase del versículo es demasiado pasivo para traducir el término griego que significa “soportar, aguantar”. Mejor es la traducción de DHH, “soporten con valor los sufrimientos” o la de BC, “en la tribulación, perseverad constantes”. Cranfield señala que con frecuencia Pablo pasa de la esperanza a la perseverancia, por ejemplo, en Romanos 5:2-4; 8:24-39; 1 Corintios 13:7; 1 Tesalonicenses 1:3. El verbo que corresponde a la palabra traducida “tribulación” significa “comprimir, apretar, aplastar” y es el término de uso común para designar las dificultades que debe esperar el creyente en su vida cristiana.
Con respecto a la última frase, “constantes en la oración”, mejor es la traducción de BLA, “dedicados a la oración” o de BC, “a la oración, aplicaos asiduamente”. El comentario de Denney es muy justa: “La palabra fuerte sugiere no solamente la constancia con que ellos deben orar, sino el esfuerzo que se necesita para mantener un habito tan por encima de la naturaleza humana”. Aunque las aflicciones mencionadas en la exhortación anterior pueden haber sugerido la referencia a la oración, de hecho la obediencia a todas estas exhortaciones requiere un gran compromiso en oración.
13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Sigue la serie de participios que empieza en el versículo 9b; llevan la fuerza de mandatos. Quizás el sentido de solidaridad presente en la palabra traducida “compartiendo” se representa mejor en la traducción de DHH, “Hagan suyas las necesidades de los que pertenecen al pueblo de Dios” o la de LPD, “Consideren como propias las necesidades de los santos”. La necesidad que tiene el hermano no es ajena, es propia. Aunque el creyente debe compartir con todos los necesitados, hay una responsabilidad especial para los hermanos en la fe. Gálatas 6:10 afirma lo mismo: “hagamos el bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe”.
La importancia de la hospitalidad en el mundo del primer siglo es bien conocida. La disponibilidad de lugares donde pasar la noche no era como hoy; tampoco era aconsejable pasar la noche en algunos de los lugares disponibles. Las mismas congregaciones dependían de la hospitalidad de algún miembro para tener lugar donde reunirse. De ahí el valor especial que se asigna a la hospitalidad en Hebreos 13:2: “No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ésta algunos hospedaron ángeles sin saberlo”. El mandato de 1 Pedro 4:9 responde a esta misma situación: “Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones”.
Los misioneros cristianos itinerantes fueron recibidos en los hogares de los cristianos aun cuando fueron desconocidos por los dueños (comp. 3 Juan 5).
El participio traducido “practicando” significa “perseguir” como en la caza o en la guerra. Aparece, por ejemplo, en el versículo siguiente con su sentido propio. NBE traduce “esmérense en la hospitalidad” y BC dice “buscad practicarla”. Morris cita a Leenhardt quien reconoce que la hospitalidad cristiana debe estar dispuesta a aceptar inconveniencias que la hospitalidad del mundo no acepta. No podemos elegir ni los momentos ni los huéspedes. Dice Morris: “Pablo no está abogando a favor de un ejercicio social entre amigos, sino en el uso del hogar para ayudar aun a personas a quienes no conocemos si esto ayuda en el avance de la causa de Dios”. Las palabras de Morris recuerdan el consejo de Jesús en Lucas 14:12-14 con respecto a la práctica de la hospitalidad.
14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis. En este versículo Pablo usa el imperativo en lugar de los participios que ha usado en los versículos anteriores. Es posible que el tiempo presente del imperativo en la prohibición debe traducirse “dejad de maldecir” como prohibiendo la continuidad de una reacción tan característica de los hombres en general. Algunos antiguos manuscritos griegos omiten el pronombre que sirve de complemento directo del verbo “persiguen”. Según estos manuscritos, el texto se leería de esta manera: “Bendecid a los que persiguen”. Vale decir, sería una exhortación a bendecir a los que persiguen en general sin referirse específicamente a una persecución personal. La lectura de RVA parece la correcta.
La exhortación parece ser un reflejo de la enseñanza de Jesús en Mateo 5:44 y Lucas 6:28. También está presente en 1 Corintios 4:12 donde el apóstol se refiere a su propia práctica. Es claro que frente al maltrato por los demás la respuesta normal es maltrato. Se considera una actitud muy loable y muy exigente pasar por alto la ofensa. Pero la actitud del cristiano no es meramente perdonar al ofensor sino buscar su bien. Más de un comentarista cita las palabras de Calvino sobre este versículo: “Aunque casi ninguno ha avanzado tanto en la ley del Señor que cumple este precepto, nadie puede jactarse de ser hijo de Dios, ni gloriarse en el nombre de cristiano, que no ha emprendido parcialmente esta manera de proceder”.
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