La Biblia: Instrumento de Dios para nuestra perfección




Introducción: "Perfecto." Término apropiado para describir  un pasaje o un cuadro. No es un término que aplicamos a los seres humanos. Nadie es perfecto. Sin embargo, en otras épocas de la historia solían usar el término. Por ejemplo, lo usaba Wesley. En tiempos más recientes la gente hablaba de la santificación. Oswald Chambers en En pos de los supremo lo usa. Pero es un concepto que nos incomoda. Quizás no queremos tanto compromiso. Preferimos pensar en la gracia de Dios que en la obra de perfección de Dios. Sin embargo, la Biblia habla de nuestra perfección. 


El tema de hoy es: La Biblia: Instrumento de Dios para nuestra perfección. Dos raíces diferentes se usan en el N.T. para referirse a la idea de la perfección. Una de las raíces es ártios. Los sentidos básicos del término son "apto, correcto, normal, justo". Habla de la perfección en términos de aptitud, idoneidad. Los verbos que usan este raíz significan "regular, equipar, preparar"; en fin, hacer que algo esté apto o idoneo para cumplir con el propósito para el cual fue diseñado. Se usa para referirse a enderezar un miembro roto, a remendar redes. Dios está obrando en nuestra vida para lograr que seamos aptos, idoneos para sus propósitos. 


Por ejemplo se usa en Ef. 4:12 donde se nos dice que Dios ha dado a la iglesia apóstoles, profetas, evangelistas y pastor-maestros "a  fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo". La misión de los ministros es de hacer que los santos sean idóneos para cumplir con su ministerio.


La segunda raíz que se usa en el N.R. para referirse a la idea de la perfección es télos. Expresa la idea fundamental de "fin, meta". La raíz está presente en en nuestras palabras telescopio o teléfono. Habla de perfección en términos de su finalidad, su meta. El verbo que utiliza esta raíz se traduce comunmente "perfeccionar". El enfasis está en el proceso que lleva hacia el blanco determinado, se refiere a maduración. 


Aparece en Mateo 5:48: Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. El blanco para el creyente es el caracter de Dios. Pablo expresa la meta en Ef. 5:1: sed imitadores de Dios como hijos amados. El término aparece también en Ef. 4:13: hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre perfecto, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. La meta para la iglesia es llegar a ser como Cristo.


Los términos usados sugieren que la idea de perfección en el N.T. tiene dos sentidos. (1) Lograr que el creyente tenga aptitud, idoneidad para la realización de lo que el Señor quiere hacer con él. (2) Llevar el creyente por un proceso de maduración hacia el blanco de expresar el carácter de Dios en su vida.


Un repaso de los pasajes donde aparecen estos términos sugiere tres ideas útiles para nuestra reflexión en esta mañana.


I. Posesión


Hay un sentido en que la perfección es la posesión de todos los que han sido redimidos por Jesús.


Hebreos 7:11 señala la imposibilidad de la perfección bajo el sacerdocio Aaorónico: Ahora bien, si fuera posible lograr la perfección por medio del sacerdocio levítico (porque bajo éste el pueblo ha recibido la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón? (Hebreos 7:11)


Pero lo que era imposible se ha logrado mediante el sacerdocio de Cristo. Heb. 10:14 dice: Porque con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados.


Por el sacrificio de Cristo hemos sido perfeccionados. A los ojos de Dios somos perfectos en Cristo. No hace falta ninguna obra más para asegurar la salvación eterna. Todo otro desarrollo depende de esta obra incial perfecta y es en realidad la realización en experiencia de lo que ya está presente en nuestra experiencia inicial de redención. Precisamente porque hemos sido perfeccionados es posible avanzar en la perfección.


II. Proceso


Es un proceso y no un logro. El gran peligro en el enfasis en la perfección o santificación es ver lo como logro alcanzado que distingue a uno de otros que no lo han logrado. Hemos visto que la raíz télos enfatiza el sentido de meta a ser alcanzada y no un estado de que ya nos gozamos. Siempre tiene un sentido relativo, por eso, en muchos pasajes se traduce con el término "maduro". Madurez es siempre relativo; siempre queda algo por realizar.


Veamos dos pasajes que enfatizan esto:

2 Cor. 13:9: aun oramos por vuestra perfección.

2 Cor. 13:ll: perfeccionaos.


La tendencia nuestra es buscar soluciones instantáneas. 

Il. Milton Pope: La gotita. 


El cuadro de la Biblia de la perfección es de un proceso gruadual mediante muchos pasos en donde podemos romper barreras y experimentar nuevas etapas, pero siempre sigue el proceso. Es proceso y no logro.


Hay algunas sugerencias que se ofrecen en las Escrituras:


1. Oración


Col. 4:12: Os saluda Epafras, quien es uno de vosotros, siervo de Cristo siempre solícito por vosotros en oración, para que estéis firmes como hombres maduros {RVA: perfectos} y completamente entregados a toda la voluntad de Dios.


Heb. 13:21: {Dios} os haga aptos en todo lo bueno para hacer su voluntad, haciendo él en nosotros lo que es agradable delante de él por medio de Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 


Un desafío. Estoy pidiendo la perfección de mis hermanos y sobre todo mis discípulos. 


Il. Como el ejemplo de T. W. Hunt me llevó a orar por los alumnos.


2. Sufrimiento


Jesús ejemplo:


Heb. 2:10: Porque le convenía a Dios --por causa de quien y por medio de quien todas las cosas existen-- perfeccionar al Autor de la salvación de ellos, por medio de los padecimientos, para conducir a muchos hijos a la gloria. 


Heb. 5:8-9: Aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció. Y habiendo sido perfeccionado, llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen,


Pablo: 2 Cor. 12:9: y me ha dicho: ``Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en tu debilidad.'' Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que habite en mí el poder de Cristo.


Me preocupa como oramos por los enfermos. A veces me parece que lo único que sabemos pedir es sanidad. Y lo único por lo cual podemos dar gracias a Dios después es por su restauración a salud física. No hay un milagro aun más grande que la recuperación: el aprovechar la enfermedad como medio para la tranformación espiritual y la transmisión del poder de Dios a esta vida.

Il. Exp. de D. A. Carson

2 Tim. 3:16-17: Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente capacitado para toda buena obra.


III. Promesa

La perfección es posesión desde el momento que nos entregamos a Cristo. Es proceso que sigue durante toda nuestra peregrenación en la tierra. Es también promesa que recibirá su cumplimiento en la eternidad.


Heb. 12:18, 22-24: No os habéis acercado al monte que se podía tocar, al fuego encendido, a las tinieblas, a la profunda oscuridad, a la tempestad . . . . Más bien, os habéis acercado al monte Sion, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial, a la reunión de millares de ángeles, a la asamblea de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el juez de todos, a los espíritus de los justos ya hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

 

Il. Muerte del pastor Luther Dickerson




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