La familia: medio de salud y crecimiento personal
La familia: medio de salud y crecimiento personal
¿Podemos encontrar en la Biblia una familia modelo de la cual aprender cómo hacer de nuestras familias un medio de salud y crecimiento personal? Hay muchos ejemplos de familias sanas en la Biblia que podrían servir de modelo para nuestra reflexión en esta mañana. Pero pienso que el mejor modelo de familia para nuestra meditación en esta mañana es la de Jesús. Creo que podemos afirmar que Dios no eligió a los padres de Jesús al azar y que la vida ejemplar del Salvador debe ser un reflejo de una vida familiar saludable.
¿Qué sabemos de la familia de Jesús? Por ejemplo, ¿Cómo se componía? ¿A qué grupo socio económico pertenecía la familia? ¿Era hogar de campo, de pueblo o de gran ciudad? En realidad, casi no hay cuadros de la vida familiar de Jesús en la Biblia. Los libros extra bíblicos han intentado satisfacer nuestra curiosidad en este sentido mediante otros relatos que no son dignos de confianza. Quisiera enfocar la atención en lo que puede ser el cuadro bíblico más instructivo de la vida familiar de Jesús.
Leer Lucas 2:41-52. Relatar brevemente la historia.
¿Qué puede decirnos la vida familiar de Jesús en cuanto a características de una familia que sirve como medio de salud y crecimiento personal?
¿Cuáles son las condiciones para que una familia sea sana?
I. Compromiso con la promesa matrimonial.
El caso de José y María es interesante en este sentido. Describir las circunstancias en que José puede haberse dado cuenta de que María esperaba familia.
En este momento José contemplaba la alternativa del divorcio. Cuando descubrió que María esperaba familia, contemplaba la posibilidad de disolver el compromiso que había asumido de entrar en una relación conyugal definitiva. Sin embargo, una vez que él comprendió que el embarazo de María era parte del plan de Dios y no un desliz humano pecaminoso, tomó a María como su esposa y aceptó a Jesús como hijo propio como si él hubiera sido su progenitor.
También, asumió como propias las consecuencias de lo que la comunidad podría haber pensado de la situación irregular de María. Contemplaba el divorcio, pero convencido de que era la voluntad de Dios aceptar el compromiso de la permanencia del matrimonio a pesar de las consecuencias de una situación difícil que él no había elegido.
Vivimos en una época cuando es cada vez más fácil no cumplir la promesa que hicimos al casarnos de ser fiel a cónyuge hasta la muerte. Inclusive a veces se omite esta promesa en las ceremonias matrimoniales. El divorcio se acepta en nuestra sociedad como normal y las leyes en muchas partes hacen que sea fácil disolver el vínculo matrimonial.
De modo que un hombre y una mujer seguirán viviendo juntos por elección propia y fidelidad a una promesa y no por las presiones de la sociedad y los vínculos legales.
Il. Cada vez que vamos de licencia volvemos a encontrarnos con amigos y hablamos de los amigos mutuos. La triste sorpresa siempre es enterarnos de que algunos otros se han separado o se han divorciado. Y la situación nuestra no es típica, porque los amigos nuestros son mayormente personas con un trasfondo evangélico.
"El problema con el divorcio," Diana Medved, Reader's Digest, mayo de 1989, 96-99. En mi práctica privada como psicóloga y consejera matrimonial, he ayudado a muchas parejas en conflicto a pasar por la separación y la "liberación". Originalmente yo pensaba que mantenerse juntos en medio de conflictos era más traumático que disolver la relación. Pensaba que derribar los tabúes con respecto al divorcio era parte del renacimiento moderno. Estaba equivocada. Al cambiar el foco profesional de mi vida a las personas divorciadas, era difícil eludir la verdad: Tratar el divorcio como moralmente neutral, una opción en nada mejor que mantener el estado de casado dañaba irreparablemente a las mismas personas que yo estaba tratando de ayudar.
Muchas veces con lágrimas, la persona describía las fantasías que venían a su mente del retorno del ex cónyuge o confesaba su sentido de culpabilidad por haber abandonado al cónyuge que lo amaba. Hablaron del desarraigo de sus hogares, de la división de los bienes, de hijos cambiado de inocentes a cómplices o a chivos emisarios. Y lloraban una parte de su vida que nunca podrían recuperar, la unidad familiar ahora destruida.
Les preguntaba, "Mirando la situación desde la perspectiva actual, piensan que podían haber arreglado el matrimonio."
La respuesta después de alguna reflexión: "Si hubiera sabido lo que ahora sé, pudríamos haberlo arreglado."
El divorcio es tan desastroso para el cuerpo, la mente y el espíritu que en la gran mayoría de los casos el remedio es peor que la enfermedad. Los casos de excepción, según el criterio de
Medved, son de adicción a drogas o a alcohol, abuso físico o emocional y abandono permanente.
La gente podría salvarse de sufrimiento enorme si estuviera dispuesta a rechazar la aceptación general del divorcio y a reconocer el matrimonio cono un compromiso de toda la vida que no debe ser hecho y anulado de manera ligera.
Una familia que ofrece un medio de salud y crecimiento es una familia donde se respeta el compromiso de la permanencia de la relación matrimonial. Algunos de ustedes van a pensar en la posibilidad del divorcio. Sepan como José que esto no es la voluntad de Dios en su caso y traerá enorme sufrimiento.
Evitar la disolución de un matrimonio no es fácil. Requiere una comunicación fluida y una disposición al ajuste constante.
Il. El mes próximo cumpliremos 35 años de casados. La experiencia nuestra de ajuste en los primeros años.
Exhortación a abrir las líneas de comunicación, de hablar de los problemas, de empezar a apoyarse y a comprenderse mutuamente, buscar la ayuda de otros.
II. Preservación de tradiciones significativas.
"Iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua" (2:40).
El relato del nacimiento cuenta del fiel cumplimiento de las provisiones para la purificación de María y Jesús (2:22-24).
Cumplieron con todo lo que mandaba la ley (2:39).
“Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.” (Luc. 2:39 LBA)
Seguramente que aun antes de poder caminar Jesús empezó a aprender las tradiciones importantes de la familia y de la fe al observar: el texto en la puerta, la lámpara que se prendía para el sábado, los preparativos y la realización de las fiestas.
¿Tiene su familia tradiciones significativas?
¿Hay prácticas que se repiten que dan a los miembros de la familia sentido de pertenencia, de herencia? Tradiciones dan permanencia a familia, clan, tribu, pueblo, nación. Il.
The tumble weed, yuyo que está constantemente rodeando, dando vueltas por el desierto. Sin tradiciones, el hombre se siente como uno de estos yuyos del desierto sin raíces llevados constantemente por el viento de una parte a otra. No hay estabilidad; no hay puntos de referencia; no puede haber salud.
III. Preocupación por la enseñanza de la Biblia.
Lucas 2:40 habla del crecimiento de Jesús en los días de su niñez. Sin lugar a duda este crecimiento incluía aprendizaje del contenido de las Escrituras del A. T. Precisamente este pasaje es testimonio de una buena preparación bíblica como lo es el uso de la Biblia por Jesús durante todo su ministerio.
Explica lo que significa 2:46-47.
¿En qué medida reciben los miembros de la familia instrucción bíblica? Palabras del hijo de un misionero que dijo: "Fui a la universidad con la fe de un adolescente para enfrentar la vida de un adulto?
IV. Lugar donde Dios puede ser conocido personalmente como Padre.
Es claro que el objeto de este relato es destacar que en el umbral de la vida adulta, Jesús ya tenía a una clara comprensión de su relación con Dios como Padre. Incuestionablemente, el relato tiene sus aspectos únicos, que son aplicables solamente a Jesús. No obstante, es útil como ilustración de un hogar donde el hijo podrá conocer a Dios personalmente como Padre.
Se ha dicho que quizá la evidencia más clara del carácter de María y José como padres es que Jesús llamó a Dios Padre. No se puede dar mucha fe a la religión de un hombre si su gato y su perro no son mejores por esta religión. La prueba infalible de nuestra fe es que nuestras vidas son un argumento a su favor. Los miembros de su familia aceptará su fe no tanto por sus argumentos sino por su vida. Se contagiarán de su fe o decidirán que si la vida cristiana es como la de los miembros de mi familia prefiero seguir otro camino.
Invitación: Este es el momento en que el reconocimiento de Dios como su Padre se hace explícito en la vida de Jesús. La pregunta en esta mañana es esta: ¿Has conocido a Dios como tu Padre? ¿Eres miembro de la Familia de Dios?
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