La fe que puede salvar
En el programa de evangelismo que se llama “Evangelismo Explosivo” al hablar con la gente se le hace una pregunta crucial. "Si esta noche muere usted y tiene que presentarse en la presencia de Dios, y él le dice, ‘¿Por qué cree usted que debo permitirle la entrada al cielo?’ ¿Qué contestaría usted?”
La respuesta bíblica es que para poder ser salvo e ir al cielo, uno debe haber puesto su fe en Jesús como su Salvador. La pregunta que quiero hacernos hoy es “¿Cómo es la fe que salva?”
Stgo. 2:14-26
Es claro que hay una "fe" que no alcanza para salvar. Este pasaje sugiere por lo menos dos clases de fe que no salvan:
I. La fe que no salva
A. La fe que es mera creencia
Dice Santiago, “Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan.” (Sgo. 2:19, RVR95)
Hay una fe que es mera creencia, la aceptación de conceptos, aun conceptos correctos. Fíjense que Santiago dice que aun los demonios creen, tienen cierta clase de fe. Además, es una fe ortodoxa. Creen en el Dios único. Es decir, reconocen la existencia de un solo Dios. Habrá muchos creyentes ortodoxos en el infierno. Habrá muchos que creyeron en la existencia del Dios único, pero era solamente un concepto intelectual.
B. La fe que no da pruebas de su existencia.
Dice Santiago, “Así también la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta.” (Sgo. 2:17, NVI)
Otra clase de fe que no salva es la fe que no da evidencia de su existente en una vida consecuente. La fe debe ir acompañado por obras. Obras aquí no se refiere a algo que uno hace para ser salvo, sino la demostración en hechos de la realidad de la salvación.
Habrá también en el infierno mucha gente con fe, pero una fe que no se demostraba en su vida. En 2.14 Santiago hace dos preguntas. Según RV95 pregunta, “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarlo?” Más precisa es la traducción de NVI. “Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno alegar que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?”
Santiago está refiriéndose a cierta clase específica de fe, la que profesa su existencia sin dar evidencia de su realidad. Además, al traducir “¿Acaso podrá salvarlo esa fe?” hace más explícita la respuesta negativa que anticipa la pregunta. Tanto el contexto como la gramática dejan en claro que la respuesta es “De ninguna manera puede esa clase de fe salvarlo.”
(A continuación se ofrecen dos posibles desarrollos del mensaje.)
II. La clase de fe que puede salvar.
Santiago deja en claro que la fe puede salvar al citar la justificación por fe de Abraham y de Rahab la ramera. ¿Cómo era la fe de Abraham y de Rahab.
A. El ejemplo de Abraham: La disposición a ofrecer sobre el altar lo más precioso
B. El ejemplo de Rahab: La disposición a correr el riesgo
II. La clase de fe que puede salvar.
Santiago deja en claro que la fe puede salvar al citar la justificación por fe de Abraham y de Rahab la ramera. ¿Cómo es la fe que salva? En su libro “Una luz en mi noche más oscura” (A light in my darkest night) Catherine Marshall cuenta la experiencia de tres personas que ilustran aspectos de la fe que salva.
A. Fe es un salto.
Una de las expresiones usada por teólogos y por predicadores es "el salto de la fe". Es un salto a los brazos de Dios aun antes de tener pruebas irrefutables acerca de su existencia y de su carácter.
Il. Experiencia de John Sherrill
II. Fe es un acto de negación de nuestro egocentrismo.
Il. Experiencia de Peter Marshall, hijo
III. Fe es una resolución decisiva, una elección irreversible.
Il. Experiencia de Linda LeSourd
Leí hace tiempo una historia interesante de Hernando de Soto, el explorador español del siglo XVI. Fue designado gobernador de Cuba y desde allí armó una expedición a
lo que es hoy el estado de Florida. Convencido de que había grandes riquezas en la zona, exploró todo el sudeste de Norte América. Descubrió el río Mississippi. Murió cerca de la confluencia del Rio Rojo con el Rio Mississippi en lo que es hoy el estado
de Luisiana. Un condado de Luisiana lleva su nombre. Sus soldados metieron su cuerpo en el tronco de un árbol y lo tiraron al Mississippi para evitar que los indios lo descubrieran.
En el comienzo de la exploración de América del Norte cuando todos habían desembarcado, hizo quemar los barcos en las playas de Florida para que no hubiera ninguna posibilidad de volver a Cuba.
La fe es la decisión de no volver atrás.
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