ROMANOS 13 D. Obligaciones con el estado (13:1-7). Parte I
Esta sección de Romanos no tiene una relación gramatical o lógica explícita con lo anterior. El verbo “deber” (13:7) puede constituir un vínculo con 13:8-14 aunque algunos han señalado que es posible pasar directamente de 12:21 a 13:8. El hecho de que 13:1-7 constituye una unidad independiente ha sido motivo de cierto cuestionamiento. Se ha sugerido que lo que tenemos aquí es una interpolación en Romanos y que no estaba en la forma original. Sin embargo, aparece en todos los manuscritos y es claro que el asunto de la relación del creyente con el estado era uno de los temas importantes de la enseñanza en la iglesia primitiva. El pasaje de 1 Pedro 2:13-17 es una clara demostración de esto. Además, quizás había razones especiales para recordar a los cristianos de Roma, capital del Imperio, sus deberes para con el estado.
No es solamente el aspecto de la relación formal de la sección con lo demás de Romanos que preocupa. Para muchas personas la actitud de Pablo hacia el estado en estos versículos parece demasiado favorable y la actitud requerido a los creyentes demasiado sumisa. En una nota Cranfield cita la declaración de J. C. O’Neil con respecto al pasaje: “Estos siete versículos han causado más infelicidad y miseria entre creyentes en Oriente y Occidente que cualquier otros siete versículos en el Nuevo Testamento”. Una observación tan radical solamente puede surgir de una interpretación inadecuada del pasaje como señala Cranfield.
1a Sométase toda persona a las autoridades superiores. Hay un cambio brusco de segunda a tercera persona (De hecho, hay algunos manuscritos que aquí siguen con la segunda persona plural, “A las autoridades superiores, someteos”.). No hay ninguna partícula de transición del párrafo anterior. Sin embargo, como ya se ha señalado, el tema formaba parte de la enseñanza de la iglesia primitiva con respecto a los deberes del creyente en distintas esferas de la vida y su inclusión aquí no es ilógica. La frase “toda persona”, literalmente “toda alma” (Así es la traducción de BC.), aparece primero en la oración y, por lo tanto, recibe énfasis. Aunque el autor tiene a los creyentes de Roma en mente, la declaración alcanza a todos los seres humanos. El cristiano no está exento del deber de respetar las autoridades. Es el deber de todo ciudadano y el creyente no es una excepción por ser creyente.
La expresión “las autoridades superiores” identifica los que ejercen autoridad oficial sobre los demás (“autoridades públicas”, NVI; “autoridades que gobiernan”, BLA; “autoridades constituidas”, NBE). El significado del término griego traducido “autoridades” ha sido tema de una larga discusión. Intérpretes como Oscar Cullmann han argumentado a favor de una referencia doble en el término: (1) a los hombres que ejercen la autoridad y (2) a los poderes angelicales detrás de las personas que actúan a través de ellas. Los argumentos no han convencido la mayoría de los intérpretes y Dunn caracteriza esta interpretación como una curiosidad histórica aunque era bastante popular en su momento.
El deber es de someterse a las autoridades establecidas. El verbo traducido “someterse” vuelve a aparecer en el versículo 5; es un término compuesto de una raíz verbal que significa “colocar” y un prefijo preposicional que significa “debajo de”. El sentido resultante en voz pasiva como aquí es “colocarse debajo de, someterse a”.
El verbo traducido “someterse” aparece treinta veces en el Nuevo Testamento para indicar la actitud correcta de un creyente hacia los líderes de una congregación (1 Cor. 16:16), hacia los gobernantes (Tit. 3:1; 1 Ped. 2:13-14) y hacia Dios (Stg. 4:7). También se usa para indicar la actitud de esposas creyentes hacia sus maridos (Ef. 5:22; Col. 32:18; 1 Ped. 3:1, 5), la actitud de esclavos hacia sus amos (1 Ped. 3:18), la actitud de jóvenes hacia sus mayores (1 Ped. 5:5) y la actitud de la iglesia hacia Cristo (Ef. 5:24). En Efesios 5:24 se usa para indicar la obligación de sumisión recíproca entre creyentes.
El término indica el deber del creyente de aceptar y respetar la autoridad de otro sobre uno mismo, en este caso, la autoridad de los gobernantes sobre ciudadanos. El apóstol dará algunos ejemplos de la aplicación del principio en los versículos siguientes. Es claro que hay límites a esta sumisión. Jesús mismo establece limites cuando dice que se debe dar a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios (Mar. 12:17). Cuando sumisión a las autoridades civiles y sumisión a la autoridad de Dios están en conflicto, es claro que el cristiano obedecerá a Dios (Hech. 5:29).
1b porque no hay autoridad que no provenga de Dios; y las que hay, por Dios han sido constituidas. La segunda parte del versículo provee la razón del mandato: “No hay autoridad que Dios no haya dispuesto” (NVI). La declaración expresa una verdad afirmada en el Antiguo Testamento (2 Sam. 12:7-8; Jer. 27:5-8; 2:21, 37-38; 4:17, 25, 32; 5:21). Las palabras de la sabiduría en Proverbios 8:15-16 expresan la convicción: “Por mi reinan los reyes, y los magistrados administran justicia. Por mi gobiernan los gobernantes, y los nobles juzgan la tierra”. La última frase de Romanos 13:1 podría verse como la declaración del principio general, la afirmación de manera positiva de lo que Pablo acaba de decir de manera negativa en la primera parte del versículo. Pero Cranfield prefiere ver en la última oración del versículo una referencia a las autoridades del momento. La traducción de NBE está de acuerdo: “por tanto, las [autoridades]actuales han sido establecidas por él”. Aunque las autoridades del Imperio Romanos, el emperador y sus oficiales, son paganas, han sido establecidas por Dios y han de ser respetadas por los cristianos.
2 Así que el que se opone a la autoridad, se opone a lo constituido por Dios; y los que se oponen, recibirán condenación para sí mismos. El versículo introduce una conclusión en base a la declaración del versículo 1. Si la autoridad civil ha sido establecida por Dios, entonces el acto de resistirla en lugar de someterse es un acto de resistencia al “orden divino” (BJ). Los culpables de oponerse recibirán su castigo. Esto puede referirse al castigo que aplica la autoridad civil o al que aplica Dios o a ambos. Morris piensa que probablemente ambos castigos están implicados; el castigo de las autoridades es la manera en que el castigo divino se expresa.
Bruce cita la observación de Cullmann de que pocos dichos del Nuevo Testamento han sido mal interpretados con más frecuencia que este. A la luz del contexto inmediato y de los escritos apostólicos en general parece claro que el deber de someterse es válido solamente cuando el estado exige obediencia dentro de los límites de los propósitos para los cuales fue divinamente constituido. Cuando excede estos límites, el creyente no solamente puede resistir la autoridad del estado, sino es su deber cristiano resistirla.
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