ROMANOS 13 D. Obligaciones con el estado (13:1-7). Parte II
3 Porque los gobernantes no están para infundir el terror al que hace lo bueno, sino al que hace lo malo. ¿Quieres no temer la autoridad? Haz lo bueno y tendrás su alabanza. El apóstol agrega otra razón para someterse a las autoridades. El término traducido “gobernantes” no es el mismo del versículo 1. Es preciso en su sentido y se refiere específicamente a los gobernantes humanos y no sugiere ninguna alusión a poderes espirituales detrás (Ver el comentario sobre 13:1.). El principio general que enuncia Pablo es que los gobernantes aprueban la buena conducta y castigan la mala conducta. Su aprecio puede parecer una evaluación demasiado favorable. Morris aclara: “El está presentando la norma, describiendo las condiciones de vida en el estado en tiempos normales; no está pensando en todas las eventualidades”. Su aprecio es semejante al que expresa 1 Pedro 3:13: “¿Quién es aquel que os podrá hacer daño, si sois ávidos por el bien?”
Al hacer la pregunta, “¿Quieres no temer la autoridad?”, el apóstol empieza a emplear la segunda persona singular y sigue usándola en el versículo 4. Es una técnica retórica para expresarse en tono más personal y lograr mayor impacto en el lector.
4 porque es un servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no lleva en vano la espada; pues es un servidor de Dios, un vengador para castigo del que hace lo malo. Las dos afirmaciones de que el gobernante “es un servidor de Dios” proveen la base para la promesa de la última oración del versículo 3 y la advertencia del versículo 4. Tanto en su aprobación de la buena conducta como en su castigo de la mala conducta, el gobernante es un servidor de Dios. La declaración nos recuerda, como bien dice Morris, que el gobernante no es Dios a pesar de lo que él puede pensar de su importancia. Es un mero servidor de Dios. El término que se usa designaba originalmente el servicio humilde del mozo en la mesa y llegó a designar el servicio en un sentido muy general. El gobernante puede recibir atenciones especiales de parte de sus súbditos, pero delante de Dios es un simple servidor y tendrá que rendir cuenta por el ejercicio de su función.
Pablo dice que el gobernante es un servidor de Dios “para tu bien”, literalmente, “para ti para el bien”. Esta última frase da un énfasis personal a la declaración, “para ti”. La expresión “el bien” ha sido interpretada de distintas maneras: (1) Algunos entienden el bien individual, eso es, la prosperidad de la persona; (2) otros, tomando en cuenta Romanos 8:28 donde se dice que Dios obra todo para el bien del creyente, entienden que se refiere a la manera en que el gobernante es usado por Dios para el bien espiritual de sus hijos; (3) otros, refiriéndose a 1 Timoteo 2:2, entienden que se refiere a las condiciones favorables en el orden público para que los creyentes puedan servir a Dios eficazmente; (4) y otros, tomando en cuenta la frase que sigue donde se habla de “hacer lo malo”, entienden que el bien se refiere a lo que el buen ciudadano hace; el gobernante ejerce su función no tanto para el bien de las personas sino para que ellas hagan el bien. Es difícil elegir entre las posibilidades; Cranfield se inclina por el número (2) y Morris por el número (4).
Además de ser servidor de Dios para el bien, es también servidor de Dios “para castigo del que hace lo malo”. La palabra traducida “castigo” es la misma que se traduce “ira” en 1:18 y 2:5, donde se refiere a la ira de Dios; en el primer caso (1:18) es la ira de Dios que se manifiesta en el presente cuando los hombres sufren las consecuencias inevitables de su pecado y en el segundo caso (2:5) es la ira de Dios que ha de manifestarse en el juicio final. Cranfield observa que a través del estado hay una manifestación anticipada y parcial de la ira de Dios contra el pecado. También aclara que los dos propósitos no tienen igual rango e importancia; el primer propósito del gobernante como servidor de Dios, “para tu bien”, es primario y preeminente.
A primera vista la frase “no lleva en vano la espada” puede interpretarse como una referencia al castigo capital, pero es posible que simplemente indica la capacidad del gobernante de imponer su autoridad. Por ejemplo, LPD traduce “no en vano ejerce su poder”. Bruce hace una observación interesante: el estado recibe autoridad en el nombre de Dios de responder frente al mal de una manera que se prohibe al creyente como individuo responder (Rom. 12:17 y 19).
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