ROMANOS 13. F. La urgencia de la hora presente Parte VI


13 Andemos decentemente, como de día; no con glotonerías y borracheras, ni en pecados sexuales y desenfrenos, ni en peleas y envidia. El uso del acto de andar para referirse a la conducta cristiana es frecuente en el Nuevo Testamento y Pablo lo ha usado ya dos veces en Romanos (6:4 y 8:4). La metáfora sirve para enfatizar el progreso más bien constante que espectacular de esta vida. Se refiere a la manera de vivir (NVI, “Vivamos”), actuar (DHH, “Actuemos”), proceder (LPD, “Procedamos”). Los creyentes deben vivir “como en pleno día” (BC, DHH, BJ) o “como a la luz del día”. Su conducta debe estar de acuerdo con los principios de la nueva edad que empezó con la venida de Jesús. El adverbio traducido “decentemente” (BC, “decorosamente”; LPD, “dignamente”.) originalmente se refería a la apariencia exterior, lo que era elegante, pero llegó a tener un sentido metafórico, lo que se consideraba decente, apropiado, presentable. En el Nuevo Testamento se usa en 1 Tesalonicenses 4:12 con el mismo verbo que se usa aquí en un sentido muy semejante y en 1 Corintios 14:40 para describir lo que es apropiado en el culto.

La última parte del versículo da ejemplos de las obras de las tinieblas que deben evitarse mediante tres pares de sustantivos y el significado de los dos sustantivos de cada par es muy semejante; la semejanza es tan marcada que casi se puede entender cada par como expresando una sola idea. El primer par enfatiza el vicio de la bebida. El segundo término de este par se refiere precisamente a “borracheras” y el primer término se usaba de fiestas nocturnas alegres y prolongadas donde los participantes bebían hasta la embriaguez. La traducción de RVA y RV del primer término, “glotonerías”, no es precisa.  Mejor es la traducción de NVI y BLA, “orgías”; la traducción de DHH de los dos términos es sugestiva aunque representa una inversión en los sentidos propios de los términos griegos, “borracheras y banquetes ruidosos”. El uso del plural de las dos palabras puede sugerir frecuencia.

El segundo par de palabras se refiere a pecados sexuales: “ni en pecados sexuales y desenfrenos”. NVI traduce “ni en inmoralidad sexual y libertinaje”. El segundo término se refiere a la lujuria descontrolada. También aquí el uso del plural sugiere la frecuencia de las prácticas.

Mientras los primeros dos pares se refieren a pecados de los sentidos, el tercer par se refiere a pecados del espíritu: “ni en peleas y envidia”. En lugar de “peleas” NVI tiene “disensiones”, DHH, “discordias” y BLA, “pleitos”. Es también cierto que muchas veces los pecados asociados a la bebida y al sexto terminan en peleas. Los pecados mencionados aquí nos recuerdan el ambiente pagano en el cual vivían los creyentes y la clase de vida que habían llevado antes de su conversión. Viene al caso recordar la lista tan fea de pecados de 1 Corintios 6:9-11 y la declaración de Pablo: “Y esto erais algunos de vosotros”.  

14 Más bien, vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis provisión para satisfacer los malos deseos de la carne. El versículo 13 describe lo que significa despojarse de “las obras de las tinieblas” y este versículo describe lo que significa vestirse de “las armas de luz”. Vestirse de “las armas de la luz” es vestirse “del Señor Jesucristo”. Al bautizarse el creyente se ha vestido de Cristo (Gál. 3:27) No obstante esto, el acto de vestirse de Cristo debe repetirse todos los días. Vestirse de Cristo en este sentido significa “abrazar una y otra vez, en fe y confianza, en lealtad y obediencia a Aquel a quien ya pertenecemos” (Cranfield). La persona de Cristo por su Espíritu es la armadura que nos ha de defender y capacitar para la vida cristiana.

Además de vestirse de Cristo, el creyente no ha de hacer “provisión para satisfacer los malos deseos de la carne”. El término “carne” aquí significa la naturaleza humana pecaminosa (Ver 7:18 y 25 y especialmente 8:3-9). El tiempo del imperativo griego indica la prohibición de una acción en proceso; se podría traducir, “dejad de hacer provisión para los malos deseos de la carne” como refiriéndose a lo que había sido característico de su vida antigua. La expresión “no hacer provisión para” tiene el sentido de “no pensar en proveer para” (BLA) o “no preocuparse por satisfacer” (NVI). El comentario algo casero de Foreman citado por Morris capta el sentido. “No planee para el pecad; no le dé la bienvenida; no le ofrezca ninguna oportunidad. Cierre la puerta en su nariz y no lo tendrá en la casa.” 


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