ROMANOS 14 G. La libertad cristiana y el amor cristiano (14:1-15:13)Parte III

 



3 El que come no menosprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come; porque Dios lo ha recibido. A la luz del ejemplo del versículo anterior, Pablo se refiere a la tentación particular de cada grupo. El que come de todo está tentado a menospreciar o despreciar al que no come carne. En cambio, el que come solamente verduras está tentado a juzgar o criticar al que come do todo. En realidad, no hay tanta diferencia entre el acto de juzgar y el de menospreciar. En ambos casos la persona cree que está en condición de evaluar la conducta del otro y de encontrarla deficiente. En el versículo 13 Pablo parece abarcar a los dos grupos en el mandato a “no juzgarnos más los unos a los otros”. 

        Tanto el menosprecio como la crítica revelan una falta de amor, pero por el momento la exhortación del apóstol se dirige más precisamente a la tentación del débil de juzgar. Su actitud no es correcta porque la persona que come de todo ha sido aceptada por Dios. El verbo que se usa es el mismo del versículo 1 donde Pablo exhorta al fuerte a que reciba bien al débil en la fe. Si Dios ha dado la bienvenida al hermano, no debe ser criticado. Esta última frase sirve de transición a los versículos siguiente en los cuales el apóstol exhorta a los débiles en la fe.

4 Tú ¿quién eres que juzgas al criado ajeno? Para su propio Señor está en pie, o cae; pero será afirmado, porque poderoso es el Señor para afirmarle. Pablo se dirige en segunda persona a la persona que en el versículo anterior está identificada como “el que no come” pero que juzga al que come. Se le desafía mediante una pregunta a pensar en su derecho a juzgar al criado ajeno. 

    El término traducido “criado” no es el término común para designar a un esclavo; es el que se usa para referirse al siervo doméstico donde se supone una relación de más intimidad. La ilustración es de la vida común de la época en donde el siervo doméstico es responsable solamente a su propio amo. El que critica al hermano está asumiendo un rol que no le corresponde (comp. Mat. 7.1; Luc. 6:37; 1 Cor. 4:3-5). 

“Para su propio Señor está en pie, o cae” podría entenderse en el sentido de que es su amo que aprobará o desaprobará lo que hace su siervo. Pero el sentido parece ser el que está reflejado en la traducción de LPD: “Si el se mantiene firme o cae, es cosa que incumbe a su dueño”. Solamente le debe interesar al amo si cumple o no cumple. De la misma manera, en última instante le debe interesar únicamente a Cristo (o a Dios) lo que ocurre en la vida de su siervo. En la última oración del versículo el apóstol pasa de la ilustración a su aplicación. Es una declaración de la seguridad de la fidelidad final del siervo del Señor. Se debe notar que esta seguridad no depende de los recursos del siervo sino del poder de su Señor 


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